La monjas regentan dos comedores, en los que ya unos 400 niños reciben una comida caliente al día.
Las nuevas salas fueron donadas por "La Caixa" y el Ayuntamiento de Valencia. Los gastos corrientes se cubren con donaciones de "Projekthilfe Guatemala", entre otros. La compra, la organización y el desarrollo que permiten poner 400 platos de comida al día requieren un gran esfuerzo económico y de trabajo.

La compensación directa se puede leer cada día de nuevo en las caras de los niños.

La mayoría de los niños en los alrededores de San Cristóbal, trabajan en los campos, en el mercado o como limpiabotas. Sin el derecho de permanencia los muy esparcidos pueblos y familias están a merced del estado.
Las familias numerosas a menudo viven en condiciones inhumanas en chozas hechas de lonas de plástico, en húmedos suelos de barro.
Los dos alimentos básicos, el maíz y las alubias, se cultivan y trabajan en las condiciones más difíciles, pero el cultivo rara vez tiene éxito y además ofrece una alimentación demasiado incompleta a los niños, lo cual a su vez tiene efectos nocivos para la salud.